Familia… Yo crecí con la definición de que familia es “la unidad básica de la sociedad”. La RAE lo define como “Conjunto de ascendientes, descendientes, colaterales y afines de un linaje”. Entonces no resulta extraño que al iniciar una empresa, uno se incline por asociarse con miembros de su familia. Igualmente, existen numerosas empresas familiares en el mercado, de todas las edades y todos los tamaños.

Ahora bien, las empresas familiares necesitan entender que si quieren perdurar en el tiempo, no pueden tratarse como cualquier sociedad anónima. Deben procurar pensar, desarrollar e implementar mecanismos que aseguren el traspaso de generación a generación sin que se pierda el patrimonio en el camino. Crear un programa estratégico familiar.

En una investigación de Williams Group, se analizaron los procesos de transición intergeneracional de mil patrimonios familiares de más de 25 millones de dólares, de 1975 a 2001, de los cuales se perdió alrededor del 90% de estos patrimonios[1].

“Las razones fundamentales que causaron estás pérdidas fueron las siguientes:

60% – por conflictos familiares, deterioro de la comunicación, pérdida de confianza entre los miembros o falta de reglas claras frente al manejo del patrimonio familiar.

25% – por la inadecuada preparación de sus sucesores o herederos.

15% – por razones técnicas o coyunturales, tales como: las variables del entorno económico.”

Concluyendo de dicho estudio que la mayor falla de las empresas familiares es interna. Falta de preparación, formalidad, reglas claras, objetivos comunes y estrategia.

Un accionista común puede salir de una sociedad en buenos o malos términos y no pasa nada, al final, se deslinda de la sociedad y sus accionistas. Pero, cuando esto ocurre en una empresa familiar, el ex accionista siempre estará ligado indirectamente a la misma y a los otros socios. Por ello es importantísimo que éste salga en buenos términos. Las enemistades y fricciones que quiebren a la empresa pueden quebrar a la familia y viceversa.

Las empresas familiares requieren algo más personal que un Pacto Social y un reglamento de sociedad anónima.

He aquí la importancia del PROTOCOLO FAMILIAR. Un acuerdo marco, al que se deben ceñir los familiares socios de una empresa, actuales y futuros, a fin de regular la organización y gestión de la misma; las relaciones entre la familia, la empresa y sus propietarios; y otros pactos complementarios. El protocolo familiar buscar crear procedimientos y normas para garantizar la continuidad de la empresa a las siguientes generaciones familiar.

La diferencia con el Pacto Social o el reglamento de una sociedad, es que el protocolo familiar no es un documento estrictamente de naturaleza jurídica, sino que debe abarcar también temas personales y sociales para que sean aplicables y funcionales para la familia en cuestión. Más allá de un mero contrato, es un código de conducta personal y familiar para los miembros de la familia porque incluye pactos y pautas desde una perspectiva ajena al derecho.

El protocolo familiar debe tener una visión de continuidad, que abarque a los Fundadores (1° Generación), a los hijos de los Fundadores (2° Generación), a los nietos de los Fundadores (3° Generación) y siguientes generaciones.

El objetivo de este programa estratégico familiar es CREAR LEGADO.

Algunos de los elementos que debe contener un Protocolo Familiar son:

  • Modelo de comunicación
  • Consenso en la toma de decisiones
  • Resolución de conflictos
  • Planes de educación para las futuras generaciones, cuyo objetivo es profesionalizar a los miembros en carreras que puedan ser de utilidad a la empresa.
  • Cantidad de personas de cada clan que puede entrar en la organización.
  • Participación o vinculación de la familia política de cada clan.
  • Acciones o participaciones.
  • Distribución de dividendos o ganancias.
  • Sucesión transgeneracional.
  • Las penalizaciones que el mismo pueda contemplar para el caso de incumplimiento de las obligaciones contenidas en él.

Su fuerza de obligar no debe derivar de la presión o coacción que en un momento dado pueda hacerse desde el punto de vista legal para exigir su cumplimiento, sino del convencimiento de sus firmantes de la necesidad de cumplir su contenido en beneficio de la continuidad de la empresa y de la propia familia. Lo importante no es el documento en sí mismo sino el proceso llevado a cabo para su elaboración.

No hay respuestas estándar válidas. No hay modelos ni fórmulas fijas. Cada familia adopta sus decisiones y sus modelos, recopilando la cultura, educación, idiosincrasia y valores familiares. Por eso, los abogados decimos que hay tantos protocolos familiares como familias empresarias.

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CC 2.0 Julian Partridge (www.flickr.com/photos/julianpartridge)

 

[1] Cf. SEREBRENIK GHITIS, Raúl. Dinastías Familiares, Legado y Riqueza. Deusto. 1° edición. Junio de 2012. P.14