Ayer amanecimos con una de esas desagradables noticias, un grupo de taxistas cerraron una calle sumamente transitada de la ciudad para protestar contra Uber.

Según los diarios, el discurso de ayer hacía alusión a que se respeten sus derechos como trabajadores (aunque sean concesionarios del Estado), que han sufrido pérdidas económicas y que se han reducido las carreras al aeropuerto.

Si recordamos hace unas semanas el estandarte de la protesta era sobre “competencia desleal”. Lo cual me extrañaba porque pensaba, ¿cómo se puede comparar un servicio y el otro? Uno emana del sector público, el otro pertenece al sector privado, no hay dolo ni engaño, el target market es distinto y el que ha usado ambos transportes podrá listar la gran cantidad de diferencias entre ambos.

Taxistas Panamá vs. Uber #PanamaNoPara
Taxistas vs. Uber – Fotos: Twitter @giselita31/ Ana Carolina Ureña

Entonces me puse a pensar, ¿será fácil distinguir cuando hay competencia desleal, según la Ley? ¿Sabe el comerciante qué hacer? ¿Sabe cómo defenderse o accionar legalmente?

Y disculpen que deje el drama “taxis vs. Uber” a un lado (tema que deberían resolver las autoridades competentes), para enfocarme netamente en el sector privado.

LIBRE COMPETENCIA.

Lo primero que debemos manejar es qué se entiende por libre competencia. Puede definirse como “la libertad que debe existir en un mercado para que los participantes, tanto consumidores como productores y proveedores, realicen transacciones comerciales propias de la oferta y la demanda en un ambiente justo y equitativo.”

La Ley 45 de 31 de octubre de 2007 que dicta normas sobre protección al consumidor y defensa de la competencia (en adelante Ley 45/2007) lo define como “la participación de distintos agentes económicos en el mismo mercado pertinente, actuando sin restricciones ilícitas en el proceso de producción, compra, venta, fijación de precios y otras condiciones inherentes a su actividad económica.”

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Credit: E-commerce / Garfiel Anderssen

La libre competencia va muy de la mano con los principios de libre concurrencia y el de eficacia económica, definidos por la Ley 45/2007 así:

“Se entiende por libre concurrencia la posibilidad de acceso de nuevos competidores al mismo mercado pertinente.”

“Eficacia económica. Cualquier acto, acuerdo, alianza, asociación, convenio o contrato que genere incremento en la eficiencia económica y no perjudique al consumidor no se considerará que restringe, disminuye, daña, impide o vulnera la libre competencia y la libre concurrencia económica.”

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Credit: challenge-gamerio

Hasta allí vamos bien, se promueve la competencia entre agentes de un mismo mercado; la libre competencia no limita a los participantes sino que reconoce la libertad de la empresa dentro de una economía de mercado; persigue un ambiente justo y equitativo para las transacciones comerciales; fomenta la participación de nuevos agentes participantes y es aliado del consumidor.

La libre competencia fomenta a que las empresas evalúen y exploten sus ventajas competitivas, ello trae como consecuencia más beneficios para el consumidor, por ejemplo: mayor oferta, reducción de costes, valores agregados, superioridad técnica o de mano de obra.

COMPETENCIA DESLEAL

No toda estrategia puede considerarse desleal. Hay veces que la competencia es muy agresiva, pero el actuar debe contar con ciertos elementos, por ejemplo: engaño, para considerarse desleal. Asimismo, si su competidor tiene una estrategia aparentemente más efectiva que la suya no implica que está actuando de manera desleal.

Unfair competition - competencia desleal

Manifiestan los ilustres Alfaro, Chiari y Moscote en la motivación del anteproyecto de la Constitución de 1946 que “en la práctica del comercio y de la industria, existen desleales competencias entre los mismos que a ellas se dedican, competencias perjudiciales para el público y para la economía nacional, y que, en una buena organización de dichas actividades no deben ser toleradas.

Es difícil definir exactamente algo tan global como “competencia desleal”, pero la Ley nos da a entender que es el ejercicio del comercio y la industria sin lealtad ni buena fe mercantil por parte de alguno de los competidores.

Todo comerciante que se considere afectado por los actos de competencia desleal puede accionar contra su competidor, demandar la suspensión de dichos actos y exigir indemnización por daños y perjuicios ocasionados, mediante tres vías: la jurisdicción administrativa (ACODECO), la jurisdicción civil (juzgados de comercio) y la jurisdicción penal (Ministerio Público).

1. Jurisdicción Administrativa

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credit: woman – geralt

La Ley 45/2007, de asuntos del consumidor, prohíbe cualquier acto, contrato o práctica que restrinja, disminuya, dañe, impida o, de cualquier otro modo, vulnere la libre competencia económica y la libre concurrencia en la producción, procesamiento, distribución, suministro o comercialización de bienes o servicios. Estos actos pueden acarrear una sanción administrativa u otorgarle derecho a la víctima de accionar civilmente.

2. Jurisdicción Civil

La Ley 5 de 2007, que crea Panamá Emprende, da un listado de actos que se consideran competencia desleal, cuyas víctimas tienen derecho a incoar una acción civil ante los tribunales:

  1. Cualquier acto intencional y doloso que sea capaz de crear confusión, por cualquier medio, en detrimento del establecimiento, de los productos, de los servicios y de la actividad comercial o industrial de un competidor.
  2. Toda aseveración falsa en el ejercicio del comercio, capaz de desacreditar el establecimiento, los productos, los servicios y la actividad comercial o industrial de un competidor.
  3. Cualquier acto fraudulento tendiente a desviar, en provecho propio o de un tercero, la clientela de un establecimiento comercial o industrial.
  4. La indicación o la aseveración que fraudulentamente pudiera inducir al público consumidor a error o engaño sobre el origen, la naturaleza, el modo de fabricación, las características, la actitud en el empleo o la calidad, la cantidad o el precio de los productos o servicios de un comerciante.
  5. Todo acto de colusión o cualquier otro acto que, por cualquier medio, resulte en la restricción del comercio, en la reducción de la producción para aumentar los precios, o en la fijación de precios o tarifas similares a bienes y servicios, en perjuicio de la libre competencia y del bienestar de los consumidores.

3. Jurisdicción Penal

El Código Penal enmarca distintas acciones como delitos contra el orden económico, prácticas monopolísticas y delitos contra la libre competencia y los derechos de los consumidores y usuarios. Es decir que, jurídicamente hablando, no todo lo que infrinja la libre competencia se considera competencia desleal y porque no sea competencia desleal no significa que deje de ser una infracción o delito.

La competencia desleal está tipificada como un delito con pena de prisión, para quien:

  1. Divulgue informaciones falsas o alteradas sobre un competidor;
  2. Utilice cualquier método fraudulento para desviar en favor propio o de tercero la clientela ajena, siempre de cause perjuicio.
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Credit: Road sign – geralt

Espero que este post les haya aclarado más el panorama sobre los actos de competencia desleal.

Un consejo más, algo que suele olvidarse y pone en aprietos al abogado, LAS PRUEBAS. Recuerde que una cosa es tener la razón y otra es probar que usted tiene la razón. Las pruebas son fundamentales para que prospere cualquier pleito.